La mayoría de las culturas nativas prehispánicas de Colombia se encontraba en estado tribal con una organización social igualitaria. La excepción la constituían los taironas, los muiscas y los sinúes, quienes ostentaban un grado de organización socio-política más complejo al momento de la llegada de los españoles. Se trataba de pueblos sedentarios que practicaban la agricultura y tenían un importante desarrollo material, los cuales eran gobernados por caciques o jefes.

La élite basaba su poder en el control de ciertos recursos escasos y muy valiosos, que eran comerciados con culturas vecinas. Así por ejemplo, las propiedades de los muiscas comprendían minas de esmeraldas, mientras los taironas poseían depósitos de finas conchas marinas. La estratégica posición en las rutas comerciales favoreció a algunos señores de dominios más pequeños.

Por otra parte, algunos investigadores sostienen la existencia de jefes militares permanentes al frente de confederaciones entre distintas tribus, especialmente en el caso de los muiscas.

Éstos habrían tenido cinco organizaciones independientes: Bacatá (Bogotá), Hunza (Tunja), Iraca o Sugamuxi, Tundama y Guanentá.

El número total de cacicazgos muiscas, en tanto, se acercaba a 150 con una población de 5 a 10.000 habitantes cada una. Un consejo, formado por los llamados uzaques, asesoraba al cacique en las tareas de gobierno.

En la base de las sociedades indígenas de la región se ubicaban los plebeyos, sometidos a un dominio jerárquico por parte de sus caciques y tributarios de la élite. La existencia de los sectores nobles transcurría aparte de la vida del pueblo, en amplios y cuidadosamente decorados centros residenciales.

La élite se distinguía por el uso y el derecho a exhibir objetos de lujo (piedras preciosas, plumajes, conchas de ámbar) y adornos personales, originarios de reinos lejanos a los cuales se atribuía un carácter sagrado.

La edad moderna nació como resultado de toda una gran cadena de acontecimientos históricos, entre los que se cuentan la caída de Constantinopla en el año 1453, el descubrimiento del nuevo mundo en 1492, los nuevos descubrimientos

astronómicos y tecnológicos, el auge de la economía urbana y mercantil, la Reforma Protestante iniciada en 1517 y la Contrarreforma católica de Trento.

En octubre de 1517, la Reforma Protestante surge bajo los impulsos de una actitud abierta, ante las fuentes del cristianismo y cuyo “libre examen” no sólo dio lugar a la libertad de conciencia, fuente de otras libertades, que con su nueva lógica eclesiástica nutre los albores de una época moderna, que rompe con el orden social oscurantista del viejo continente europeo, y se encamina al desarrollo de una nueva concepción del mundo y sus relaciones: en dos grades vertientes que aún persisten, una expresada en un nuevo

sistema económico, otra en el campo de las libertades.

MAIZ TELA

Es muy importante el hecho de que el descubrimiento de América y la conquista de todo el territorio se realizara en menos de medio siglo; de modo que sus efectos benéficos fueron casi inmediatos. Y la mercadería principal que se transportó de América a España fue primero el oro y des­pués la plata. En los primeros momentos, los españoles enviaron a España solamente el oro que ya había sido extraído y trabajado por los Incas con propósitos rituales. Pero pronto iniciaron una explotación minera y una me­talurgia: descubrieron el método de la amalgama de mercurio pare extraer la plata y ello dio origen a un muy significativo ingreso de metales preciosos en Europa